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01
Oct
13

1º de Octubre Fiesta de Santa Teresita

Comienza el Mes de las Misiones

Teresa del Niño Jesús o, simplemente, Santa Teresita carmelita descalza y Doctora de la Iglesia Católica. En 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría después patrona universal de las misiones.

A los 23 años enfermó de tuberculosis; murió un año más tarde en brazos de sus hermanas del Carmelo. En los últimos tiempos, mantuvo correspondencia con dos padres misioneros, uno de ellos enviado a Canadá, y el otro a China, y les acompañó constantemente con sus oraciones. Por eso, Pío XII quiso asociarla, en 1927, a san Francisco Javier como patrona de las misiones.

 

29
Sep
13

Los Santos Arcángeles. 29 de septiembre.

“Feliz memoria de los siete príncipes de los ángeles”.

Óptimo libro del Padre Serrano, de la Compañía de Jesús. Épocas de oro de la Modernidad irradiante de fe, abierta en amor difusivo y constructivo.

Aquí pueden leer en google.books la obra insigne del Padre Andrés Serrano, S.I. sobre los santos arcángeles.

http://books.google.com.ar/books

De izquierda a derecha: el arcángel Rafael (con el joven Tobías), el arcángel Miguel (que pisa al dragón) y el arcángel Gabriel, con la vara de azucenas (porque anunció a María).

26
Sep
13

Siempre brilla la Esperanza y siempre hay una Luz, por lejos que la veamos.

“José, sus hermanos, y el padre de todos ellos, Jacob, que termina así: José tuvo dos hijos y a cada uno de ellos puso un simbólico nombre que nos ayuda a ver cómo Dios no sólo «nos saca del pozo» sino que nos da más bendición de la que pensábamos y nos colma con su consuelo: al primero de los hijos lo llamó «Manasés», que significa: «Dios me ha hecho olvidar todos mis sufrimientos»; al segundo, «Efraín», que quiere decir: «Dios me ha hecho fecundo en el país de mi desgracia» (Cf Gen 41, 51-52). ¡Qué gran enseñanza!, ¿no es cierto?. La tristeza, el desaliento y la angustia no son eternos. Siempre brilla la Esperanza y siempre hay una Luz, por lejos que la veamos”. (Mons. Oscar Sarlinga, en la homilía de la misa durante la cual entronizó a la Madonna del Pozzo, en 2007).

José con Jacob, en Egipto, de Pontormo.

22
Sep
13

HOMILÍA DEL SÁBADO: LA MIRADA DE JESÚS CAMBIA LA VIDA

Tomado de. https://www.facebook.com/news.va.es

Queridos amigos, aquí les dejamos esta hermosa homilía del Papa Francisco en la que nos habla de la mirada de Jesús; un día como hoy, hace 60 años, el joven Jorge Mario Bergoglio sintió esa mirada y comenzó su camino vocacional.

“Una mirada que te lleva a crecer, a seguir adelante; que te alienta porque te hace sentir que Él te quiere”; que da el valor necesario para seguirle. Se centró en las miradas de Jesús la meditación del Papa Francisco durante la misa en Santa Marta de este sábado 21 de septiembre por la mañana. Es una fecha fundamental en la biografía de Jorge Mario Bergoglio, porque al día de la fiesta litúrgica de san Mateo de hace sesenta años -era el 21 de septiembre de 1953- él remonta su propia elección de vida. Tal vez también por esto, comentando el relato de la conversión del evangelista (Mateo 9, 9-13), el Pontífice subrayó el poder de las miradas de Cristo, capaces de cambiar para siempre la vida de aquéllos sobre quienes se posan.

Precisamente como ocurrió para el recaudador de impuestos que se convirtió en su discípulo: “Para mí es un poco difícil entender cómo Mateo pudo oír la voz de Jesús”, que en medio de muchísima gente dice “sígueme”. Es más, el Obispo de Roma no está seguro de que el llamado haya oído la voz del Nazareno, pero tiene la certeza de que “sintió en su corazón la mirada de Jesús que le contemplaba. Y aquella mirada es también un rostro” que “le cambió la vida. Nosotros decimos: le convirtió”. Después hay otra acción descrita en la escena: “En cuanto oyó en su corazón aquella mirada, él se levantó y lo siguió”. Por esto el Papa hizo notar que “la mirada de Jesús nos levanta siempre; nos eleva”, nos alza; nunca nos “deja ahí” donde estábamos antes de encontrarle. Ni tampoco quita algo: “Nunca te abaja, nunca te humilla, te invita a alzarte”, y haciendo oír su amor da el valor necesario para poderle seguir.

He aquí entonces el interrogante del Papa: “Pero ¿cómo era esta mirada de Jesús?”. La respuesta es que “no era una mirada mágica”, porque Cristo “no era un especialista en hipnosis”, sino algo muy distinto. Basta pensar en “cómo miraba a los enfermos y los curaba” o en “cómo miraba a la multitud que le conmovía, porque la sentía como ovejas sin pastor”. Y sobre todo, según el Santo Padre, para tener una respuesta al interrogante inicial es necesario reflexionar no sólo en “cómo miraba Jesús”, sino también en “cómo se sentían mirados” los destinatarios de aquellas miradas. Porque -explicó- “Jesús miraba a cada uno” y “cada uno se sentía mirado por Él”, como si llamara a cada uno por su proprio nombre.

Por esto la mirada de Cristo “cambia la vida”. A todos y en toda situación. También -añadió el Papa Francisco- en los momentos de dificultad y de desconfianza. Como cuando pregunta a sus discípulos: ¿también vosotros queréis iros? Lo hace mirándoles “a los ojos y ellos han recibido el aliento para decir: no, vamos contigo”; o como cuando Pedro, tras haber renegado de Él, encontró de nuevo la mirada de Jesús “que le cambió el corazón y le llevó a llorar con tanta amargura: una mirada que cambiaba todo”. Y finalmente está “la última mirada de Jesús”, aquella con la que, desde lo alto de la cruz, “miró a su mamá, miró al discípulo”: con aquella mirada “nos dijo que su mamá era la nuestra: y la Iglesia es madre”. Por este motivo “nos hará bien pensar, orar sobre esta mirada de Jesús y también dejarnos mirar por Él”.

El Papa Francisco volvió a la escena evangélica, que prosigue con Jesús sentado a la mesa con publicanos y pecadores. “Se corrió la voz y toda la sociedad, pero no la sociedad ‘limpia’, se sintió invitada a aquel almuerzo”, comentó el Santo Padre, porque “Jesús les había mirado y esa mirada sobre ellos fue como un soplo sobre las brasas; sintieron que había fuego dentro”; y experimentaron también “que Jesús les hacía subir”, les alzaba, “les devolvía a la dignidad”, porque “la mirada de Jesús siempre nos hace dignos, nos da dignidad”.

Finalmente el Papa identificó una última característica en la mirada de Jesús: la generosidad. Es un maestro que come con la suciedad de la ciudad, pero que sabe también cómo “bajo aquella suciedad estaban las brasas del deseo de Dios”, deseosas de que alguno las “ayudara a prenderse fuego”. Y esto es lo que hace precisamente “la mirada de Jesús”: entonces como hoy. “Creo que todos nosotros en la vida -dijo el Papa Francisco- hemos sentido esta mirada y no una, sino muchas veces. Tal vez en la persona de un sacerdote que nos enseñaba doctrina o nos perdonaba los pecados, tal vez en la ayuda de personas amigas”. Y sobre todo “todos nosotros nos encontraremos ante esa mirada, esa mirada maravillosa”. Por esto vayamos “adelante en la vida, en la certeza de que Él nos mira y nos espera para mirarnos definitivamente. Y esa última mirada de Jesús sobre nuestra vida será para siempre, será eterna”. Para hacerlo se puede pedir ayuda en la oración a todos “los santos que fueron mirados por Jesús”, a fin de que “nos preparen para dejarnos mirar en la vida y nos preparen también para esa última mirada de Jesús”.

13
Sep
13

Beatificación del Cura Brochero: transmisión en vivo

El sacerdote José Gabriel del Rosario Brochero (1840-1914) -más conocido como el “Cura Brochero”- será beatificado el 14 de septiembre, en el Cerro de la Cruz, Villa Cura Brochero, Córdoba.
La celebración, que comenzará a las 10, será presidida por el cardenal Ángelo Amato, enviado del Papa Francisco y Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos; se esperan más de 150 mil personas.
La ceremonia será transmitida en vivo desde ésta misma web en colaboración con el Canal 21 del Arzobispado de Buenos Aires, a cuyo equipo agradecemos su buena predisposición.
A continuación presentamos las catequesis brocherianas para prepararnos espiritualmente y orar en agradecimiento por el Beato Cura Brochero:

Catequesis 1 – Vida pobre y entregada:

Catequesis 2 – Predicación evangélica:

Catequesis 3 – Su celo misionero:

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07
Sep
13

Papa Francisco: la guerra es siempre una derrota para la humanidad

Tomado de: http://www.news.va/es/news/

Ciudad del Vaticano, 7 de septiembre (VIS).-Cien mil personas han acudido a la Plaza de San Pedro respondiendo al llamamiento lanzado por el Papa Francisco en el Ángelus del pasado domingo cuando convocó para hoy, 7 de septiembre una jornada de ayuno y oración por la paz en Siria, en Oriente Medio y en todo el mundo a la luz de las circunstancias dramáticas que atraviesa Siria. Desde ese día han llovido las adhesiones a una iniciativa que ha sido aplaudida no sólo por los católicos sino por las otras confesiones cristianas, por los pertenecientes a otras religiones, desde budistas a judíos y musulmanes y también por aquellos que no pertenecen a religión alguna. Se han movilizado parroquias y asociaciones, Caritas y la Comunidad de San Egidio, grupos de oración y órdenes religiosas como las Carmelitas descalzas de Tierra Santa; alcaldes y presidentes de autonomías regionales, organizaciones por la paz, la cooperación y el desarrollo, sindicatos, etc… Al llamamiento se ha adherido una larga lista de personalidades como el arquitecto italiano Renzo Piano, el presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz o el Gran Mufti de Siria, lider espiritual de los sunís que esta tarde en Damasco ha invocado la paz en la mezquita de los Omeyas con los jefes religiosos de su nación. En las iglesias católicas de todo el mundo, desde Australia hasta Egipto, se ha elevado esta tarde una oración por la paz.

Ya desde esta mañana la Plaza estaba abarrotada de personas; entre ellas eran numerosas las que querían confesar, a partir de las 17,45 con alguno de los 50 sacerdotes instalados en el Brazo de Constantino y bajo las columnatas, porque Francisco quería que en esta jornada estuvieran presentes los confesores porque, “la verdadera paz nace del corazón del ser humano reconciliado con Dios y con sus hermanos”. A las 18,30 se han vuelto a leer las palabras que el Papa pronunció el pasado domingo como introducción de la Vigilia que ha comenzado a las 19 con el saludo del pontífice y el canto del “Veni Creator”, al que ha seguido la entronización de la imagen de la Virgen como “Salus Populi Romani”, llevada por cuatro Guardias Suizos.

El Papa ha comenzado entonces el rezo del Rosario; cada misterio iba acompañado por la lectura de una poesía de Santa Teresita del Niño Jesús y al final se invocaba a María: “Reina de la Paz, ruega por nosotros. Finalizado el rezo del rosario, el Santo Padre ha pronunciado la siguiente homilía:

“Y vio Dios que era bueno”.El relato bíblico de los orígenes del mundo y de la humanidad nos dice que Dios mira la creación, casi como contemplándola, y dice una y otra vez: Es buena. Nos introduce así en el corazón de Dios y, de su interior, recibimos este mensaje. Podemos preguntarnos: ¿Qué significado tienen estas palabras? ¿Qué nos dicen a ti, a mí, a todos nosotros?”

“Nos dicen simplemente que nuestro mundo, en el corazón y en la mente de Dios, es “casa de armonía y de paz” y un lugar en el que todos pueden encontrar su puesto y sentirse “en casa”, porque “es bueno”. Toda la creación forma un conjunto armonioso, bueno, pero sobre todo los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones están marcadas por una fraternidad real y no sólo de palabra: el otro y la otra son el hermano y la hermana que hemos de amar, y la relación con Dios, que es amor, fidelidad, bondad, se refleja en todas las relaciones humanas y confiere armonía a toda la creación. El mundo de Dios es un mundo en el que todos se sienten responsables de todos, del bien de todos. Esta noche, en la reflexión, con el ayuno, en la oración, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo más profundo de nosotros mismos: ¿No es ése el mundo que yo deseo? ¿No es ése el mundo que todos llevamos dentro del corazón? El mundo que queremos ¿no es un mundo de armonía y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relación con los demás, en las familias, en las ciudades, en y entre las naciones? Y la verdadera libertad para elegir el camino a seguir en este mundo ¿no es precisamente aquella que está orientada al bien de todos y guiada por el amor?”

“Pero preguntémonos ahora: ¿Es ése el mundo en el que vivimos? La creación conserva su belleza que nos llena de estupor, sigue siendo una obra buena. Pero también hay “violencia, división, rivalidad, guerra”. Esto se produce cuando el hombre, vértice de la creación, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio egoísmo”.

“Cuando el hombre piensa sólo en sí mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinar por los ídolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento. Eso es exactamente lo que quiere hacernos comprender el pasaje del Génesis en el que se narra el pecado del ser humano: El hombre entra en conflicto consigo mismo, se da cuenta de que está desnudo y se esconde porque tiene miedo tiene miedo de la mirada de Dios; acusa a la mujer, que es carne de su carne; rompe la armonía con la creación, llega incluso a levantar la mano contra el hermano para matarlo. ¿Podemos decir que de la “armonía” se pasa a la “desarmonía”? No, no existe la “desarmonía”: o hay armonía o se cae en el caos, donde hay violencia, rivalidad, enfrentamiento, miedo”.

“Precisamente en medio de este caos, Dios pregunta a la conciencia del hombre: “¿Dónde está Abel, tu hermano?”. Y Caín responde: “No sé, ¿soy yo el guardián de mi hermano?” Esta pregunta se dirige también a nosotros, y también a nosotros nos hará bien preguntarnos: ¿Soy yo el guardián de mi hermano? Sí, tú eres el guardián de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros. Sin embargo, cuando se pierde la armonía, se produce una metamorfosis: el hermano que deberíamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir. ¡Cuánta violencia se genera en ese momento, cuántos conflictos, cuántas guerras han jalonado nuestra historia! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros! Y también hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, también hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano. También hoy nos dejamos llevar por los ídolos, por el egoísmo, por nuestros intereses; y esta actitud va a más: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos. Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen sólo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte”.

“Tras el caos del Diluvio, dejó de llover, apareció el arcoiris y la paloma trajo un ramo de olivo. Pienso también hoy en aquel olivo que los representantes de las diferentes religiones plantamos en Buenos Aires, en la Plaza de Mayo, en el año 2000, pidiendo que no haya más caos, pidiendo que no haya más guerra, pidiendo paz”.

“En estas circunstancias, me pregunto: ¿Es posible seguir el camino de la paz? ¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? ¿Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz? Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la Salus populi romani, Reina de la paz, quiero responder: Sí, es posible para todos. Esta noche me gustaría que desde todas las partes de la tierra gritásemos: Sí, es posible para todos. Más aún, quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: Sí, queremos. Mi fe cristiana me lleva a mirar a la Cruz. ¡Cómo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! Allí se puede leer la respuesta de Dios: allí, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo, de la paz. Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros cristianos, los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: ¡La violencia y la guerra nunca son camino para la paz! Que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu corazón, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu corazón, vence tus razones de muerte y ábrete al diálogo, a la reconciliación; mira el dolor de tu hermano y no añadas más dolor, detén tu mano, reconstruye la armonía que se ha perdido; y esto no con la confrontación, sino con el encuentro. ¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad. Resuenen una vez más las palabras de Pablo VI: “Nunca más los unos contra los otros; jamás, nunca más ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!”.”La Paz se afianza solamente con la paz; la paz no separada de los deberes de la justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la clemencia, por la misericordia, por la caridad”. Perdón, diálogo, reconciliación son las palabras de la paz: en la amada nación siria, en Oriente Medio, en todo el mundo. Recemos por la reconciliación y por la paz, contribuyamos a la reconciliación y a la paz, y convirtámonos todos, en cualquier lugar donde nos encontremos, en hombres y mujeres de reconciliación y de paz. Amén”.

Finalizada la meditación del Pontífice, se ha guardado silencio mientras se preparaba el altar para la exposición del Santísimo. Durante la adoración se ha leído una lectura bíblica sobre el tema de la paz, seguida de la oración de un Papa sobre ese mismo argumento,y de una invocación responsorial para pedirla. Al final de cada uno de estos momentos, cinco parejas de personas (en representación de Siria, Egipto, Tierra Santa, Estados Unidos y Rusia) ofrecían incienso en el incensario a la derecha del altar. La oferta iba acompañada de una serie de invocaciones cuyo tema común era la paz, entre ellas “Señor que amas la vida lleva a la paz allí donde se decide la suerte de las naciones” y “Rompe con tu potencia creadora cualquier violencia contra la vida humana”.

A la adoración han seguido las lecturas, “en la forma más larga prevista para una celebración de vigilia”; se ha leído el capítulo 20 del Evangelio de San Juan. Después, alrededor de las 22,15 ha habido, hasta las 22,40, un tiempo prolongado de silencio para la oración personal.

La ceremonia, verdadera y propia, ha concluido con la bendición eucarística que Francisco ha impartido a los presentes. Y hoy, el Papa ha escrito a los 9 millones de personas que siguen su cuenta de tweet: “Rezad por la paz”.

03
Sep
13

La luz de Jesús es diferente, el Papa el martes en Santa Marta

Tomado de: http://www.news.va/es/news/la-luz-de-jesus-es-diferente-el-papa-el-martes-en

2013-09-03 Radio Vaticana
“Donde está Jesús siempre hay humildad, docilidad y amor”.

Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa de la mañana de este martes 3 de septiembre en la Casa de Santa Marta. El Obispo de Roma recalcó la distinción entre la “luz tranquila” de Jesús que habla a nuestro corazón y la luz del mundo, una “luz artificial” que nos vuelve soberbios y orgullosos.
La identidad cristiana es “una identidad de la luz no de las tinieblas”. El Papa Francisco desarrolló su homilía partiendo de las palabras de San Pablo dirigidas a los primeros discípulos de Jesús: “Ustedes hermanos no pertenecen a las tinieblas, todos ustedes son hijos de la Luz”. Esta Luz, observó el Santo Padre, “no ha sido bien recibida por el mundo”. Pero Jesús, puntualizó, ha venido precisamente para salvarnos del pecado, “su Luz nos salva de las tinieblas”. Por otra parte, agregó, hoy “se puede pensar que haya la posibilidad” de tener la luz “con tantas cosas científicas y tantas cosas de la humanidad”:
“Se puede conocer todo, se puede tener ciencia de todo e iluminación sobre las cosas. Pero la luz de Jesús es distinta. No es una luz de la ignorancia, ¡no! Es una luz de sapiencia y de sabiduría, pero es diferente a la luz del mundo. La luz que nos ofrece el mundo es una luz artificial, tal vez fuerte – ¡aquella luz de Jesús es más fuerte, eh! – fuerte como fuego de artificio, como un flash fotográfico. En cambio la luz de Jesús es una luz suave, es una luz tranquila, es una luz de paz, es como la luz en la noche de Navidad: sin pretensiones”.
El Papa continuó explicando que es una luz que “se ofrece y da paz”. La luz de Jesús, prosiguió, “no da espectáculo, es una luz que viene en el corazón”. Sin embargo, advirtió, “es verdad que tantas veces el diablo viene disfrazado de ángel de luz: a él le gusta imitar a Jesús y se hace bueno, nos habla tranquilamente, como le habló a Jesús tras el ayuno en el desierto”. He aquí por qué debemos pedir al Señor “la sabiduría del discernimiento para conocer cuándo es Jesús que nos da la luz y cuándo es justamente el demonio, disfrazado de ángel de luz”:
“Cuántos creen vivir en la luz y están en las tinieblas, pero no se dan cuenta. ¿Cómo es la luz que nos ofrece Jesús? La luz de Jesús podemos conocerla, porque es una luz humilde, no es una luz que se impone: es humilde. Es una luz apacible, con la fortaleza de la mansedumbre. Es una luz que habla al corazón y es también una luz que te ofrece la Cruz. Si nosotros en nuestra luz interior somos hombres dóciles, sentimos la voz de Jesús en el corazón y miramos la Cruz sin temor: aquella es la luz de Jesús”.
Pero si, en cambio, viene una luz que te “vuelve orgulloso”, advirtió el Papa, una luz que “te lleva a mirar a los demás desde lo alto”, a despreciar a los demás, “a la soberbia, esa no es la luz de Jesús: es la luz del diablo, disfrazado de Jesús, de ángel de luz”.
El Pontífice indicó así el modo para distinguir la verdadera luz de la falsa: “Siempre donde está Jesús hay humildad, docilidad, amor y Cruz”. Jamás, recalcó Francisco, “encontraremos un Jesús que no sea humilde, dócil, sin amor y sin Cruz”. Entonces debemos ir tras Él, “sin temor”, seguir su luz porque la luz de Jesús “es bella y hace tanto bien”. En el Evangelio de hoy, concluyó el Obispo de Roma, Jesús expulsa al demonio y la gente está desorientada por el temor frente a una palabra que expulsa a los espíritus impuros:
“Jesús no tiene necesidad de un ejército para expulsar a los demonios, no necesita de la soberbia, no tiene necesidad de la fuerza, del orgullo. ‘¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!’ Es una palabra humilde, dócil, con tanto amor; es una palabra que nos acompaña en los momentos de Cruz. Pidamos al Señor que hoy nos dé la gracia de su Luz y que nos enseñe a distinguir cuando la luz es de Él y cuando es una luz artificial, hecha por el enemigo, para engañarnos”.
(RC – RV).




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